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El cacao es, junto al café, uno de los productos de comercio justo
más populares entre los consumidores. Lo que quizás no es tan
conocido es que detrás de cada una de las tabletas de chocolate de comercio
justo se encuentran miles de personas que han mejorado su vida gracias a este
comercio alternativo.
El Ceibo agrupa 800 familias de productores
de cacao que trabajan en 250.000 hectáreas de terreno distribuidas en diferentes
poblaciones de la zona. La cooperativa nació en 1977 con el objetivo
que los productores de cacao se unieran para poder tener su propia industria
de producción, recolección, transformación y transporte
de cacao y evitar así la intervención de intermediarios
locales que se beneficiaban de su debilidad económica. En 1987
también incorporaron la producción ecológica y actualmente
ya son 680 las familias que trabajan bajo criterios de comercio
justo y producción orgánica.
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Eufrasia Flores De
Tenerio, de 40 años, explica
como gracias a los consejos de la sociedad de cooperativas El Ceibo
ha mejorado su producción de cacao y el precio que cobra por
ella. “Antes plantábamos más arroz y bananas
porqué el precio que nos pagaban por el cacao no nos permitía
mantener a nuestros hijos”. Ahora ha aprendido a mejorar su
producción de cacao
que vende a un precio justo y gracias a ello “nuestros
hijos pueden comer, estudiar y saben lo que es un zapato”. |
La integración en la organización de cooperativas de
El Ceibo ha permitido a Eufrasia Flores y a toda su comunidad mejorar las condiciones
de vida: “Antes no teníamos centro de salud, sólo una sanitaria
que venía de vez en cuando, y si nos poníamos enfermos nos hacíamos
unas yerbas en casa y ahora hasta tenemos un hospital." Los productores
de cacao vivían en unas condiciones precarias y la mayoría de
las veces vendían su producción directamente en la tienda de
víveres más cercana a cambio de comida: "Lo poco que nos
pagaban no nos llegaba ni para comprar comida y prácticamente sólo
comíamos arroz” explica Eufrasia Flores.
Para Eufrasia Flores lo más importante de las mejoras sociales
que están viviendo gracias a su integración en el sistema
de comercio justo es que los hijos de los productores pueden estudiar. “Nuestros
hijos pueden ir al colegio después de haber desayunado, antes
era difícil ir al colegio, los niños estaban desnutridos
sólo comían arroz, arroz y arroz” explica Eufrasia.
Por ello esta productora de cacao agradece a los compradores
de productos de comercio justo su colaboración “porqué con
sus compras nos están promocionando y apoyando directamente ayudándonos
a mantener unos precios mejores y estables”. Eufrasia
Flores hace un llamamiento especial a todos estos consumidores del norte: "que
compren y consuman nuestros productos porqué de esta manera nosotros
podemos obtener un precio justo por nuestro trabajo y ellos consumen
productos de garantía, solidarios y ecológicos".
Ayuda a lograr que el comercio
sea justo para todos. Haz oír tu voz ya!
Fotos: Luís Mérida /Oxfam
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